Ni en ésta
diciembre 9, 2010
He seguido con atención la intervención de Mariano Rajoy durante la comparecencia a petición propia del presidente del Gobierno de España para informar sobre la crisis de los controladores aéreos vivida en el arranque del Puente de la Constitución. Avanzaba el Partido Popular un apoyo a las decisiones del Ejecutivo y, aunque se ha verbalizado este respaldo, se ha adornado con unos puyazos profundos dirigidos con intención al hígado de José Luis Rodríguez Zapatero. El aspirante de la derecha ha usado la táctica del ATS: primero froto con algodón y a continuación te clavo la aguja. No ha desperdiciado esta ocasión para arrear también con dureza a su contrincante. La visión de Estado, como siempre, se la dejó en el guardarropa.
¿Qué tiene que pasar en este país para que el primer partido de la oposición aparque su ansiedad electoral y su rapiña de votos? Tardó Rajoy en condenar el sabotaje de los controladores y ahora quiere endosar al Gobierno una parte de la responsabilidad de un motín que ha puesto en jaque a cientos de miles de ciudadanos y la imagen y credibilidad de este país. Rajoy ha repartido críticas a ambos lados y ha censurado la pasividad y la desidia del Gobierno para resolver un conflicto enquistado sin reparar en que son los controladores quienes están poniendo todos los obstáculos para no perder privilegios.
No me ha decepcionado Rajoy porque no espero nunca nada de él. Ha dado su talla habitual. Ahora bien, alguien que aspira a ser presidente de este país tendría que tener más altura de miras, no perderse en el bosque de la ambición electoral y sus urgencias particulares. En su forma de hacer política se echa en falta la generosidad y el juego limpio.
Por cierto, en sus doce minutos de alocución no ha hecho ninguna mención a las tres reuniones mantenidas por representantes del PP y los controladores en el Senado en los días previos al golpe aéreo protagonizado por los segundos. A mucha gente nos queda una duda: ¿pactaron algo en esos encuentros que hemos pagado muchos ciudadanos?


