Ejemplaridad

octubre 28, 2010

Está este país tan deshabituado a las dimisiones que cuando alguien deja su cargo produce una conmoción y desata elucubraciones y falsas sospechas. Cuando hay gente que se aferra al sillón hasta un segundo antes de que un juez le mande un requerimiento o a la pareja de la Guardia Civil, cuando hay gente que se reparte comisiones y se descubre el pastel por los pinchazos telefónicos con orden judicial y no se baja del burro, cuando hay imputados por casos de corrupción votando en parlamentos de la mano de una gaviota que los ampara, resulta chocante y no ejemplar, por desgracia, que un cargo público deje su puesto para evitar su linchamiento personal y el sufrimiento de su familia. Como no tenemos costumbre en esta sacrosanta España de comportamientos ejemplares y éticos, lo común es no renunciar y mantenerse en el puesto contra viento y marea, con la esperanza del ya escampará.

Pues bien, Rafael Velasco, hasta ayer vicesecretario general del PSOE de Andalucía, ha apostado por la vía de la decencia, la honestidad y la dignidad personal. Ha bajado de la política en la parada de los sentimientos y de la integridad. Se marcha para salvaguardar a su familia tras una serie de informaciones periodísticas manipuladas y las insidias del Partido Popular. Está acreditado: las subvenciones recibidas por su mujer para realizar cursos de formación profesional en su academia se ajustaron a derecho (ni trato de favor ni ventajismo) y él cumplió con lo requerido por la ley de incompatibilidades, como certifican los letrados del Parlamento. No hay delito alguno ni un mero indicio, ni siquiera algo reprochable desde el punto de vista de la ética. Por tanto, ni trampa ni cartón. Todo claro y público, con control de la Intervención de la Junta de Andalucía. No hay caso. Es tan evidente que el propio PP se apresuraba a decir que no había pedido su dimisión. Alma de cántaro, si no había ninguna razón para ello.

Rafael, mi amigo, se ha ido a su casa para dedicarse a su familia. Ha antepuesto el bienestar de su gente a otras consideraciones, ha renunciado a su carrera en pro de un bien superior. Eso no está de moda pero se me antoja reconfortante como ejercicio de generosidad. Una retirada prematura porque tiene sólo 37 años aunque confío en que no sea definitiva. La vida da muchas vueltas y suele poner a cada uno en su sitio. Cuando uno es honesto, cuando tiene la conciencia tranquila y puede mirar a la gente a la cara, todo es posible.

Foto.- El Mundo.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 2.650 seguidores