Custodia compartida
julio 9, 2010
Llevo varias semanas dándole vueltas a escribir sobre la custodia compartida como régimen preferente. Un proceso de maduración que arranca con la aprobación por parte de las Cortes de Aragón de la Ley de igualdad en las relaciones familiares ante la ruptura de convivencia de una pareja (21 de mayo) y se prolonga hasta anoche que acabé de leer La estrategia del agua, de Lorenzo Silva, un thriller que reivindica el derecho de los padres a seguir cuidando de sus hijos tras el divorcio. La iniciativa política de Aragón, que sintoniza con las demandas de muchos hombres separados, me pareció interesante desde el primer momento… Y así lo he discutido con mi círculo de amistades y con militantes de mi partido. He disipado cualquier duda y hoy lo tengo más que claro: ése es el camino a transitar en el futuro. Tiene todo el sentido que la custodia compartida sea la primera opción para los jueces en los casos de separación o divorcio cuando no haya acuerdo de los progenitores.
Considerar que las madres son per se mejores educadoras que los padres constituye un prejuicio. Y el prejuicio no conduce a la igualdad. ¿Por qué se priva a los niños de disfrutar de sus padres o a éstos de sus vástagos? No se trata de ver crecer a los hijos, desde la distancia y a ratos, sino de participar en primera línea en todo su proceso de desarrollo como personas. Este que suscribe, como separado, no pudo aspirar por razones profesionales a la custodia compartida, pero si hay muchos hombres que no están maniatados por las exigencias laborales y que manifiestan el interés por estar con su prole a igualdad de tiempo con las madres.
Es éste un asunto que requiere una revisión con la urgencia que sea posible, siguiendo la senda del avance producido en Aragón. Se ha de poner coto a este agravio. Igual que hay corregir sin dilación otras discriminaciones históricas que sufren las mujeres. Lo fundamental tras un divorcio o una separación es salvaguardar a los menores y salvo que uno de los progenitores esté incapacitado para asumir la responsabilidad de la crianza y educación de sus hijos, lo mejor para éstos es crecer teniendo el calor y el apoyo de sus madres y también de sus padres.


julio 9, 2010 a las 11:25 am
Parece que en porcentajes las madres cuidan en el dia a dia mejor que los padres. Eso está reconocido mayoritariamente. Pero excluir a un padre en la educación de sus hijos es un agravio considerable. Las referencias paralelas de padre y madre suelen constitur un binomio, a todas luces, insustituible. Sin perjuicio de nuevas fórmulas a las que la sociedad tendrá que acostumbrarse, no un analógico como yo en una era digital.
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