Andalucía pondrá en marcha un plan de ajuste oportuno, equilibrado, progresivo y solidario, que significa un sacrificio colectivo pero que exige más esfuerzo a los que más tienen. El paquete de medidas para aumentar los ingresos y reducir el gasto público, presentado por el presidente de la Junta, Pepe Griñán, no toca en ni un solo euro el gasto social.

Pagan más impuestos los que más tienen:

  • Un impuesto para los bancos que operan en Andalucía. Las entidades financieras, que no los usuarios, tendrán que dejar en las arcas públicas para de sus enormes beneficios.
  • Implantar el céntimo sanitario a los combustibles. Andalucía no puso este gravamen y, sin embargo, el precio de los hidrocarburos es igual que en las seis autonomías que sí lo tienen. Para que se los queden las petroleras, mejor que sirva para mejorar la sanidad andaluza. Estamos hablando de 100 millones al año.
  • Aumentar el IRPF a las rentas superiores a 80.000 euros.
  • Intensificación y reforzamiento de las medidas de lucha contra el fraude fiscal.

Quien contamina paga:

  • Impuesto sobre las Bolsas de Plástico de un solo uso en Andalucía. Un impuesto propio, de 10 céntimos por unidad. Objetivo: incentivar el uso de otros productos más compatibles con la protección del medioambiente y el reciclaje.
  • Se incrementará casi un 50% el tipo aplicable en el impuesto sobre residuos radiactivos.
  • Se aumentarán los tipos impositivos para vehículos altamente contaminantes (motocicletas, quads, motos náuticas, embarcaciones y buques de recreo, aviones, avionetas y demás aeronaves).

Una administración más austera, más barata y más eficiente

  • Traslación de la reducción de retribuciones del sector público adoptadas por el Gobierno de España. El Ejecutivo andaluz ya se ha aplicado una rebaja del 15% de sus salarios y se aplicará de manera progresiva una disminución de entre 0,56% y el 7% (dolorosa, muy dolorosa) al conjunto de los trabajadores y directivos del sector público, incluidas las empresas y demás entes públicos.
  • Reducción de un 15 % de horas extras.
  • Congelación de plantillas hasta 2013.
  • Rebaja adicional del 10% a las partidas afectadas por el plan de austeridad ya en marcha, tales como protocolo, información institucional o publicaciones.
  • Plan de sedes con el objetivo de reducir alquileres y otros gastos de funcionamiento. Revisión de todos los contratos de arrendamiento.
  • Restricción de vehículos oficiales,
  • Reducción de un 10% de los gastos de dietas y locomoción.
  • Medidas complementarias a las del Gobierno de la nación en el ámbito farmacéutico para racionalizar el gasto sanitario.
  • Reprogramación de las inversiones por importe de 846 millones de euros.

Reestructuración del sector público para hacerlo más operativo:

  • Reducir el número de entidades instrumentales. Suprimir 110 de estos 250 organismos a través de absorción, transformación, fusión o extinción de los mismos. Adelgazar y también mejorar su estructura territorial y su gobierno.
  • Simplificación de la estructura periférica de la Junta, que implica concentración de sedes pero no disminución de la presencia institucional en el territorio.
  • Mejora de la gobernanza y la organización, que implicará una reforma de la Ley de Administración de la Junta, para modificar el esquema organizativo, adaptando la tipología, organización y funcionamiento de las entidades a la finalidad para la que se constituyen.

El conjunto de estas medidas sobre los ingresos y sobre los gastos supondrán un menor déficit para 2010 de 1.583,5 millones de euros, de los cuales 75,5 millones serán por mayores ingresos. Nos apretamos el cinturón con equilibrio y equidad pero el estado del bienestar sigue intacto y sólido. Una alegría para un socialista.

¿Mal genio o clasismo?

junio 9, 2010

No hay ni trampa ni cartón. Este vídeo, emitido por los informativos de La Sexta, deja a la ex ministra Celia Villalobos a los pies de los caballos. Su actitud despótica con el conductor del coche oficial que le pagamos todos los contribuyentes en su calidad de secretaria cuarta de la Mesa del Congreso no sabemos si es fruto del mal genio o de cierto clasismo, o de las dos cosas al mismo tiempo. Sea lo que sea, no queda en buen lugar la veterana dirigente del Partido Popular. Ya no estamos en tiempos de esclavitud ni de servilismo ciego.

Ahora una repetición de la jugada con los comentarios mordaces y sarcásticos del Gran Wyoming para redondear el duro.

Un mal día para aquella ministra que nos enseñó a hacer caldo evitando el mal de las vacas locas.

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