La moviola de Aguirre
abril 10, 2010

Para aquellos que no suman tantos febreros como yo, no está de más explicar que La Moviola era un microespacio dentro del programa Estudio Estadio, que ofrecía los resúmenes de los partidos de fútbol en TVE, en el que se repasaban, imagen adelante, imagen hacia atrás, las jugadas polémicas de la semana. Algo así le ha ocurrido estos días a la siempre controvertida presidenta de la Comunidad Madrid con su insólita versión del caso Gurtel. Esperanza Fuencisla Aguirre y Gil de Biedma, condesa de Murillo y dama del Imperio Británico, siempre tan osada y tan chulapa ella, ha bailado al son de la famosa canción de Ricky Martin un pasito p’alante, un pasito p’atrás.
La aguerrida Aguirre no tuvo empacho en afirmar ante la carcajada general de la opinión pública: “Yo destapé Gurtel“. Un día más tarde, rebobinaba la secuencia y ponía mil matices a una aseveración inicial que tenía doble filo. ¿Qué ha pasado en tan sólo veinticuatro horas? ¿Dónde se ha quedado ese arrebato de heroicidad? Tiene una fácil explicación: sus asesores la alertan del riesgo que tenía aparejada esa huida hacia delante para ganar un titular en los medios de comunicación. La dirigente popular se arroga el frenazo a un pelotazo urbanístico de sus compañeros de partido en Majadahonda en 2005 y, sin embargo, la ínclita señora de sangre azul, autoproclamada cancerbera de la trama corrupta que trae de cabeza a su partido, no pone un caso punible en manos de la justicia… ¡Ay, ay, Esperanza, que te desbocas! Por consiguiente, al ver el giro que tomaba el asunto, donde dije digo, digo diego, y a otra cosa mariposa.
Aguirre, en su afán de meterle un dedo en el ojo a su íntimo enemigo Mariano Rajoy y contrastar la inacción de éste con sus bríos y arrestos, no reparó en ese pequeño detalle. Se llenó de balón, usando la jerga futbolística, le pudo su ambición y su inquina hacia su pusilánime jefe. Al analizar en frío el episodio, no le ha quedado más remedio que dar marcha atrás, comerse sus palabras una por una para eludir posibles complicaciones posteriores en sede judicial. Y es que si lo sabía y no lo denunció, ¿se podría tipificar esta actitud como encubrimiento de un delito?
En cualquier caso, suena a sarcasmo que Aguirre se declare adalid de la lucha contra la corrupción cuando desde la forma en que llegó a la presidencia de la comunidad está bajo sospecha por la más que presunta compra de dos diputados socialistas, el lamentable e infausto tamayazo, que puso a la condesa al frente de Madrid. Desde entonces, entre espionajes entre compañeros y un amplio ramillete de alcaldes correligionarios y una fundación popular salpicados por el sumario de Gurtel, las sombras habitan en la gestión de Madrid.
El PP “estaba mejor” con Franco
abril 9, 2010
Parece mentira, pero es cierto. El PP cree que se estaba mejor con Franco. No es una digresión del que suscribe, es la reproducción del mensaje verbalizado ayer en un debate parlamentario por una representante de un partido democrático, vale, que alberga en sus filas a ministros, alcaldes y dirigentes de este periodo ominoso de nuestra historia y otros muchos que siguen añorando esos tiempos del blanco y negro del Nodo.
Javier Arenas y su cohorte de palmeros aprovecharon una pifia anacrónica en sus propias filas para montar otro numerito en el Parlamento. La portavoz popular, Esperanza Oña, ejemplo de moderación y temple, como todo el mundo sabe, prendió la mecha y a continuación vino la falsa indignación y la sobreactuación de la muy agraviada bancada de la derecha abandonando el hemiciclo. Esta gente de la gaviota en la solapa golpea con puño de hierro y tiene mandíbula de cristal. El PP lanzó la piedra y luego quiso esconder la mano en un debate sobre la reducción de peonadas en el campo andaluz y extremeño para cobrar el subsidio de desempleo aprobada por el Gobierno de España como consecuencia del temporal de lluvias que ha azotado el sur de la península. El guión de este sainete de autor conocido se resume así:
Esperanza Oña (PP): El campo andaluz estaba mejor con Franco que ahora.
Juan Antonio Cebrián (PSOE): El problema es que ustedes estaban mejor entonces que ahora, porque entonces gobernaban y ahora están en la oposición.
La réplica socialista fue recibida como una ofensa por el PP. La verdadera ofensa es mentar al innombrable. Y como diría su correligionario Federico Trillo, ¡manda huevos!, cómo es posible que todavía haya gente de la derecha andaluza, supuestamente moderna, que piense que en tiempos del dictador se vivía mejor. ¡¡¡Ni en el campo ni en ningún orden de la vida!!! Constituye un auténtico dislate, una aberración intelectual, una agresión a los cientos de miles de víctimas de la opresión, sacar a relucir en positivo, y más aún en una institución democrática, el nombre de un golpista, de un fascista.
No es que la expresión de Oña, que retrató en la tribuna de oradores de la sede de la representación popular su verdadero pensamiento y su extracción ideológica, se erija como una falta grave a la verdad. Es mucho más que eso: estamos ante una afrenta a los jornaleros y jornaleras del campo andaluz que durante cuatro décadas de dictadura, y muchas más de hegemonía de la derecha señorial, sufrieron el oprobio, la explotación, la miseria, el analfabetismo, los abusos y el miedo infligidos por unos patronos amparados por el poder establecido.
Esta desafortunadísima salida de tono pone también sobre el tapete el desconocimiento de la realidad y la evolución de las zonas rurales de Andalucía durante los treinta años de autonomía y la ausencia de respeto al esfuerzo de la ciudadanía por prosperar y mejorar su bienestar. En el ámbito rural andaluz se vive infinitamente mejor que antes y por esta razón no se ha despoblado, como ha ocurrido en otras comunidades autónomas. Este ultraje, esta desconsideración hacia unos ciudadanos honestos y trabajadores, se explica porque ni votan ni quieren a la derecha y este ostentoso desapego hace que el PP de Andalucía, con Javier Arenas a la cabeza, no reconvenga ni desautorice a los dirigentes nacionales de su partido que ofenden, agreden y menosprecian a los que somos con orgullo de esta tierra.
Si la portavoz del PP, ufana y retadora, saca a bailar al dictador en el Parlamento, ¿a qué viene la soflama de falso ofendido de Arenas? No todo el PP es de extrema derecha, pero la extrema derecha está en el seno del PP.
Garzón para tapar Gurtel
abril 8, 2010

Es de tal magnitud, de tal gravedad, de tanta trascendencia el escándalo que rodea a la trama corrupta Gurtel que se antoja díficil de camuflar o difuminar con maniobras de contraprogramación. Lo leí anoche en el blog de Fernando Berlín y estoy totalmente de acuerdo: no es casual el procesamiento de Baltasar Garzón al calor del revuelo producido en el espacio público nacional con el levantamiento del sumario de la práctica totalidad de la investigación judicial sobre el caso Gurtel, donde han salido a la luz pública las miserias y las conductas ilícitas de una banda mafiosa que operaba en el entono (y ya veremos si con la participación) del Partido Popular. La pretensión de esta operación no es otra que desviar la atención de la opinión pública, otra cosa bien distinta es que consigan su objetivo.
Se extiende la percepción de que esta conjución en el tiempo no es azarosa ni fortuita ni accidental. El ala conservadora de la justicia parece haber sincronizado sus relojes con las necesidades del PP. En pleno fragor de Gurtel se dicta el auto contra el magistrado de la Audiencia Nacional por investigar los crímenes del franquismo, una decisión que aquí y especialmente fuera de España, desde Estados Unidos a Francia pasando por América Latina, no se entiende. Cualquier observador neutral puede colegir, además llevarse las manos a la cabeza por el contrasentido de empapelar a un juez que ha luchado denodadamente contra el terrorismo, el narcotráfico, las mafias y la corrupción, que es un intento de acallar los estragos políticos y electorales que está generando el mayor escándalo de la historia de nuestra democracia en el seno del primer partido de la oposición.
Y por si fuera poco, Garzón también ha sido uno de los que ha desenredado el ovillo putrefacto de Gurtel. ¡No hay más preguntas, señoría!
Viñeta.- Forges en El País.
Síntomas
abril 6, 2010

Se empieza a ver una luz clara al final del túnel de la crisis. Lo peor de esta severa etapa de recesión económica, la peor que se recuerda, ha pasado ya. Se perciben con nitidez síntomas que nos ayudan a alumbrar un futuro próximo más halagüeño: una mayor confianza ciudadana en la recuperación de la economía pese al aumento del ahorro familiar en 2009 por temor a que se alargue la época de vacas flacas, los buenos registros turísticos en la Semana Santa, la reactivación del sector del automóvil con repunte de ventas histórico en marzo y la contención de la pérdida de empleo.
Hemos conocido esta mañana los datos del paro. Cada vez que se aumenta la fatídica cifra de los cuatro millones de desempleados en España estamos ante una mala noticia. Hay 35.988 personas que han pasado a formar parte de las listas del INEM, de éstas sólo 526 en Andalucía. No se pueden tirar cohetes ni lanzar las campanas al vuelo hasta que se empiece a generar empleo neto.
Sin embargo, esto no puede ocultar una realidad que gira en positivo, que nos permite albergar esperanzas. Ya nadie puede negar el frenazo en la destrucción de puestos de trabajo y que nuestra economía tiene pulso. En el conjunto de España, hay 22.500 afiliados más a la Seguridad Social, un dato insuficiente para atenuar el alza de la población activa: son más los ciudadanos y ciudadanas que se incorporan al mercado de trabajo que los empleos que se crean. Otros datos relevantes son el aumento de afiliación de trabajadores autónomos, el crecimiento por primera vez en seis meses de empleados en el sector de la construcción o la subida del 12% de los contratos respecto a 2009.
En Andalucía, los indicadores conocidos esta mañana son mejores. Un incremento de apenas el 0,06% del paro. Aun así son 526 tragedias personales que preocupan y a las que hay que dar una alternativa laboral con prontitud. La subida interanual del paro se reduce al 11,25%, un guarismo que sitúa a la comunidad como tercera que mejor ha soportados las turbulencias económicas, tras Canarias y Extremadura. En el polo opuesto se encuentran autonomías como Murcia, Cataluña, Valencia y Madrid, en donde el paro ha crecido en los últimos doce meses entre el 23,5% y 18,3%.
Conviene también poner el foco en los 3.497 nuevos cotizantes andaluces a la Seguridad Social, los 338.374 contratos firmados en Andalucía, uno de cada tres de los cumplimentados en España, o el oxígeno que toma la construcción, con 3.241 ocupados más. Muchos datos que no consuelan pero que sí suponen un estímulo para seguir estando en el tajo y dando respuestas al principal que tiene hoy la gente: el empleo.
Raíces
abril 4, 2010

RAÍCES
Julia Uceda
Si ya soy una vela estremecida
colmada por tu viento. Si has llegado
al último escalón. Si me has tomado
por la raíz más honda y más henchida.
Si yo soy ya tu colmo y tu medida
y estás dentro de mí, secreto, hallado.
Si ya sobre la frente me has soplado
para hacerme vivir, ciega y ardida,
antes de irte rompe mis raíces.
Quiero que las arranques, que las trices
al alba con tu mano firme y fuerte.
De no hincarse en tu tierra poderosa
no quiere mi raíz ninguna cosa
si no es andar y andar hacia la muerte.
*Julia Uceda, andaluza de Sevilla, Premio Nacional de Poesía 2003.
Etereidad
abril 3, 2010

ETEREIDAD
José Antonio Muñoz Rojas
Y se queda uno con la esperanza,
colgando de su delgado hilo
de tantas cosas colgando,
de tantas esperanzas deshaciéndose,
con tanto temor oculto,
con tantos olvidos como caben
en un instante, tantos olvidos
vividos y padecidos,
como para llenar una estrella.
Y esa mujer que llegó hoy con su misterio,
con su etereidad, que lo hace posible,
que la define y la sostiene
y ha dejado la casa
llena de su misterio.
José Antonio Muñoz Rojas, andaluz de Antequera, Premio Nacional de Poesía 1998.
Indultos cofrades
abril 2, 2010
En este momento histórico suena a antigualla, a arcaísmo, a vestigio del Medievo, que se sigan concediendo indultos promovidos por hermandades de la Semana Santa. Como la Constitución española consagra, somos un estado aconfesional y resulta, por tanto, más sintomático y estrafalario el mantenimiento de determinados privilegios y tradiciones que chocan frontalmente contra nuestro ordenamiento jurídico.
En Andalucía, a la ya habitual liberación cada miércoles santo de un preso en Málaga por la cofradía de Jesús el Rico se ha sumado otro perdón en Granada por parte de la hermandad de la Soledad, una prerrogativa de la que no gozaba desde 1928. El episodio granadino ha resultado chusco: el reo al que se iba a conmutar la pena y que ya gozaba del tercer grado fue detenido dos días antes de hacerse efectiva la medida de gracia en una operación contra el narcotráfico.
Anécdotas aparte, conviene separar en este y otros muchos asuntos la religión y la ley. No cabe duda de que el Gobierno, a través del Ministerio de Justicia, analiza los expedientes de indultos conforme a la legislación vigente y sólo si reúnen los requisitos establecidos, se adopta una resolución favorable. Sin embargo, la vinculación de la condonación del castigo penal con imágenes de culto católico supone un contrasentido en un sistema aconfesional, una aberración con nuestra carta magna en la mano. No puedo estar más de acuerdo con el Observatorio de la Laicidad, con sede en Granada, cuando sostiene que con este tipo de actuaciones se rompe la neutralidad del Estado en materia religiosa.
Estos indultos de raíz cofrade se remontan a tiempos donde la confusión de Iglesia y Estado era evidente. Al día de hoy carecen de sentido y perviven por el lazo añejo de ritos ancestrales y una mal entendida condescendencia de los poderes civiles. Desde el respeto más absoluto a la devoción y al fervor por las hermandades de la semana de pasión, sería pertinente deslindar las cuestiones terrenales de las advocaciones cristianas. Así a todos nos iría mucho mejor.
Foto.- Sur. Imagen del preso indultado este año por Jesús el Rico haciendo al estación de penitencia con la hermandad.
Mariano Rajoy es como una estatua: hierático, imperturbable, impasible, inexpresivo, distante…. La flema del presidente del PP es proverbial, su parsimonia o su falta de reflejos alcanza cotas inimaginables, su inacción causa exasperación incluso a los suyos, su clásico ensimismamiento provoca ríos de tinta… Dicho en lenguaje cañí, parece que en lugar de sangre le corre horchata por las venas.


