Monseñor quiere bula

marzo 29, 2010

Los barandas de la Iglesia católica no están acostumbrados al juicio de la opinión pública ni a la presión de los medios de comunicación. Se sienten más cómodos con la protección de la justicia divina que con el examen de la ciudadanía a conductas irregulares o hechos reprobables.

Al calor de los continuos casos de sacerdotes pederastas que están aflorando por doquier, uno de los hombres fuertes de la Conferencia Episcopal Española, José Sánchez, obispo de Guadalajara-Sigüenza, ha reconocido fallos de la jerarquía eclesiástica a la hora de afrontar escándalos de tanta gravedad, en los que, a su juicio, se ha actuado con falsa compasión, y ha defendido la recuperación de los infractores después del merecido castigo penal. Una posición firme y cargada de rigor que contrasta con la tibieza que durante muchos años ha caracterizado a la Iglesia, una institución que hecho la vista gorda y ha encubierto a muchas de sus ovejas descarriadas.

Ahora bien, monseñor Sánchez ha reclamado una especie de bula a los medios para silenciar los escándalos sexuales que sitian a un nutrido ramillete de curas: “No considero justo el peligro de generalización cuando esto está tan permanente en prensa. No sé si es porque se cumpla la justicia o por una actitud nada amistosa con la Iglesia o incluso hostil. [...] Hay un cierto regodeo, objeto de permanente portada en todas las televisiones y todos los periódicos. Y ya está bien. [...] Me pregunto si realmente no estará contribuyendo también a la degradación en la fama pública de personas que merecemos nuestra fama y que somos mayoría“.

No se andan con tantos remilgos los purpurados cuando arremeten contra los hombres y las mujeres de la política. Desde los púlpitos, e incluso en algunas manifestaciones, se han oído discursos falaces contra personajes públicos que no se rigen por la moral cristiana sino por la ética y los valores de la democracia. La iglesia zarandea sin piedad a muchos representantes del pueblo sin importarles su prestigio ni su ideario. Al margen de este arrebato corporativista, tampoco me parece afortunada la demanda de censura, la enorme mordaza que a la Iglesia le gustaría colocar a los medios de comunicación para hacer más llevadera esta cruz de la inmoralidad de algunos de sus pastores. Sacerdotes que, en lugar de cuidar de su rebaño, han abusado de la inocencia de sus corderos.

Escucha la entrevista completa concecida a la Cadena Ser.

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