Sinopsis de un congreso

marzo 14, 2010

Con unas cuantas de horas de sueño, con el agotamiento físico y el estrés en el olvido, con la cabeza despejada, toca hacer una recapitulación de las intensas treinta horas del congreso extraordinario del PSOE de Andalucía y de cuarenta días frenéticos de antesala congresual. Se me agolpan muchas sensaciones, múltiples emociones y momentos inolvidables. He vivido de cerca, en el epicentro, en la sala de máquinas este proceso de cambio histórico en la estructura de una organización política con solera y con una cultura muy arraigada. Con la memoria fresca y con la piel aún erizada de tanta excitación planteo, a grandes rasgos, mi sinopsis de este congreso.

Pepe Griñán toma el mando. Es una persona capaz, comprometida con esta tierra, audaz, con una enorme preparación. Ha aglutinado un formidable caudal de confianza de la militancia socialista: un porcentaje de apoyo sideral, prácticamente unánime, no sólo a él sino al equipo que ha formado. Nos tiene a todos detrás para afrontar los retos venideros.

Se ha producido un relevo generacional profundo. Frescura a raudales con experiencia orgánica e institucional pese a las pocas hojas del calendario pasadas. A los que más conozco, como Rafael Velasco o Susana Díaz, es gente curtida en mil batallas procedente, en su mayoría, de la cantera inagotable de Juventudes Socialistas. Me ha dado un poco de vértigo comprobar que exceptuando a Pepe Griñán y a Rosa Torres, presidenta del partido, todos los miembros de la permanente tienen menos edad que yo. ¡Y tengo sólo 45! Echando la vista atrás, ya me pasó algo parecido cuando observé, con la retirada del hispano-brasileño Donato, que era más viejo que los futbolistas de Primera en activo. El paso del tiempo es inexorable.

Se cerró la era Chaves. Un periodo importantísimo de 16 años para el PSOE y para Andalucía cuya trascendencia valoraremos en su verdadera magnitud con el transcurrir de los años. Se ha dejado la piel por este proyecto y ha presentado un expediente difícilmente superable. Manuel Chave no es sólo un patrimonio de los socialistas, es una referencia para la inmensa mayoría de los andaluces.

También sale de la ejecutiva Luis Pizarro, el número dos leal e imprescindible para Chaves, el auténtico facedor de la unidad interna, el engrasador de la maquinaria socialista, el baluarte en la sombra, el defensor a ultranza de las señas de identidad del socialismo clásico y del sentimiento andaluz, el dinamizador de las bases, el impulsor de un partido con voz propia y no adormecido por los efectos narcóticos de la institución, el obrero infatigable, el jefe comprensivo y generoso… MI AMIGO. Sólo tengo palabras fundadas de elogio para una persona que tiene toda mi admiración, mi respeto y mi afecto. Es mi padre (así me lo definen los más próximos) y no sólo en el apartado político. Lo mucho o lo poco que sé en este campo lo he aprendido de él. Después de trece años de trabajo codo con codo, se me queda un vacío importante que lo tendré que rellenar, poco a poco, con el cariño y agradecimiento atesorado en esta prolija etapa de colaboración y trabajo a destajo.

Por último, me toca hablar de mí. Salgo contento del congreso. Cambio de aires: después de trece años en la comunicación (primero como jefe de prensa y después como responsable político) dejó este área y me encargan un departamento de nuevo cuño que responde al nombre de redes sociales y acción electoral. Las nuevas formas de comunicación virtual adquieren una especial atención, posiblemente por el éxito de Obama y por el boom de estas herramientas en las sociedades occidentales. Nuevos tiempos, nuevos desafíos. Me ilusiona esta nueva aventura… en lo particular y en lo colectivo.

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