Puente de plata para Juárez
Noviembre 7, 2009

Juan Carlos Juárez, el tristemente célebre ex alcalde de La Línea, ha decidido poner punto y final a su etapa política. Ahora, unas semanas después de ser inhabilitado por la Justicia y con varias causas pendientes ante los tribunales de mucha enjundia y más que previsible condena, deja la presidencia del PP en la ciudad fronteriza y todos los cargos inherentes a ese puesto dentro de su partido. Juárez, que comunicó su renuncia a los medios de comunicación desde una cuenta particular de correo electrónico, despeja las dudas sobre su presentación como candidato en las municipales de 2011.
El ex regidor linense llegó a la vida pública de la mano de Jesús Gil y luego fue cobijado entre agasajos y reverencias por Javier Arenas en el seno del PP. En sus diez años en el sillón municipal, dio muestra de métodos y formas absolutamente contrarios a las reglas del juego del estado de derecho: autoritarismo, confusión de lo público y lo privado, dilapidación del patrimonio municipal, bancarrota de las arcas municipales, ausencia total de respeto a la oposición, lenguaje soez y altanero con los discrepantes… En definitiva, una joya del museo de la noche de los tiempos. Ejerció el mando con la impronta heredada de su mentor y, con el apoyo inquebrantable de Arenas, ha acabado con idéntica ristra de asuntos judiciales pendientes que su maestro y sus secuaces en Marbella.
Quizá, siguiendo el refranero, sabio y certero en extremo, no merezca la pena perder ni un segundo más con esta higiénica retirada. Ya se sabe que a enemigo que huye, puente de plata… Y Juárez, por sus más que conocidas credenciales, era un enemigo para la democracia.
