La luna
septiembre 10, 2009
LA LUNA
Jaime Sabines
La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.
Golfería
septiembre 9, 2009

Cuando uno está acorralado, arremete contra todo y contra todos desde la irracionalidad o el simple instinto de supervivencia. El Partido Popular está sumido en el pozo de la corrupción. Por su mala cabeza o sus malas compañías, las aguas fecales han llegado hasta las puertas de la calle Génova. Un centenar de dirigentes del primer partido de la oposición tiene cuentas pendientes con la justicia. El caso de más enjundia, aunque no el único, es la trama Gurtel. Al verse sitiados por un problema de tanta envergadura, se han revuelto con la vieja y recurrente técnica del ventilador.
La plana mayor popular ha encargado a sus especialistas en cloacas buscar por tierra, mar o aire algo con que contraatacar a su principal adversario político, que no es otro que el PSOE. Les interesa fundamentalmente el fin, sin preocuparles que los medios sean o no honorables, lícitos o limpios. Se trata de calumniar y arrojar basura sin respeto a la verdad y la decencia para sembrar sombras de sospecha que tapen la gran mancha de corrupción que se extiende por la hoja de servicios de una fuerza política que, según Aznar, era incompatible con las corruptelas. El recurso al todo vale, el hecho de dejar la ética en el desván a pura conveniencia, tiene una denominación coloquial más clara y entendible: a eso se le llama golfería… aquí y en Pekín, en política y en la vida.
Una de las piezas de esta ofensiva vehemente y desquiciada ha sido resucitar desde la manipulación el caso Mercasevilla. Un asunto turbio que llega a los tribunales por una denuncia de la propia Junta de Andalucía en el mes de febrero. La actuación de las administraciones gobernadas por los socialistas se define por la diligencia y la probidad: la Consejería de Empleo puso el asunto en manos de la Fiscalía nada más conocer un intento de cobro de comisiones por parte de dos altos funcionarios, el Ayuntamiento de Sevilla despidió a los dos listillos y el PSOE los dio de baja en el partido. A partir de ahí, a la justicia le corresponde dilucidar las responsabilidades penales de los interfectos y emitir sentencia. Desde el punto de vista político, reacción ejemplar con transparencia y prontitud, sin trampa ni cartón.
Ayer, dos barandas del PP (Estaban González Pons y Juan Ignacio Zoido) presentan en Madrid el caso como si fuera de nuevo cuño, con medias verdades, con omisión de datos fundamentales, con intención aviesa de desinformar. Por ejemplo, se soslaya que fue la propia Junta la que impulsó la vía judicial para depurar las responsabilidades penales de los dos funcionarios. No sólo se falseó la realidad o se reconstruyó a tenor de sus intereses, sino que González Pons, vicesecretario nacional de Comunicación del PP, acusó sin pruebas al PSOE de financiarse ilegalmente. El portavoz popular hace una imputación de un delito sin demostrar nada, entre otras razones porque no existe nada. Es una mentira como una catedral para elevar a categoría nacional un asunto local y encauzado desde la instrucción judicial. En lugar de maniobras de cara a la galería y de búsqueda del titular fácil, el PP debería presentar una querella en los tribunales, si entiende que hay materia punible. No lo hará por iniciativa propia, no les interesa que se conozca la verdad y se airee su catadura moral. Quién sabe si tendrán que dar cuentas ante un juez, empero, por injurias, calumnias e imputación falsa de un delito.
No hace falta ser un lince para entender que hay detrás de esta sucia jugada del PP. Quieren hacer ver a la opinión pública que todos somos iguales… Y no es así. En el PSOE, el que la hace la paga y se va fuera de la organización. En el PP, al que delinque o está encausado se le arropa y se le montan actos de desagravio. En el PSOE, tolerancia cero con la corrupción; en el PP vista gorda, maniobras de distracción y elevación a los altares de las pobres víctimas por martirologio. Ahí sí que se observan dos varas distintas de medir.
Puños y brazos en alto
septiembre 8, 2009

Hoy viene como anillo al dedo una célebre cita de Groucho Marx: “Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente”. Dicho de una manera menos transgresora o más educada, es recomendable permanecer con la boca cerrada si nuestras palabras no mejoran el silencio (me recuerda a una letra de Manolo García). Mariano Rajoy tuvo ayer una oportunidad de oro para contener su verborrea insultante, para comerse sus insidiosas opiniones, para mantener el pico clausurado.
El presidente del Partido Popular tuvo la osadía de comparar con el saludo fascista el puño alzado habitual en los actos de los partidos y sindicatos de izquierda. Es la reacción estúpida y chocarrera de Rajoy a la foto del acto de José Luis Rodríguez Zapatero en Rodiezmo (León), organizado anualmente por SOMA-UGT. En la imagen, además de Zapatero, están Alfonso Guerra (en ésta de El País no) y dos nuevos valores del socialismo español, Leire Pajín y Bibiana Aído, con el puño en alto. Rajoy se preguntó qué pasaría si apareciera alguien con el gesto facha del brazo extendido.
A Mariano le ha traicionado el subsconsciente. A la derecha española le avergüenza su pasado, le abochorna los símbolos y los emblemas de sus predecesores, se les pone la cara colorá cuando se releen los libros de historia y se topan con tanta injusticia, tanta atrocidad, tanta sinrazón. Tienen mucho que callar, muchas barbaridades que restañar y que no se pueden olvidar. Quizá por eso no le gusta la ley de recuperación de la memoria histórica. En cambio, la izquierda española siempre ha defendido la libertad y la democracia.
Pese a ese rubor que les produce el legado de sus antepasados, tanto que algunos intentan reescribir la historia por encargo y sin rigor científico, siempre surgen derechones bravucones por doquier. En Granada uno de estos valentones ha defendido sin complejos el mantenimiento de una estatua de José Antonio Primo de Rivera. Sus argumentos recuperan el tufo a los tiempos oscuros. El presidente del PP granadino, Sebastián Pérez, considera la retirada un acto “talibán progre”. Cumplir la ley resulta ahora un acto subversivo. En La Coruña se han retirado los símbolos franquistas sin el apoyo del PP. Vivir para ver y oír… tonterías.
Cafradas
septiembre 7, 2009

Sí, cafradas. No existe esta entrada en el diccionario de la RAE, pero sí en el imaginario colectivo y en el habla de mucha gente. Estamos ya demasiado acostumbrados a los numeritos de Juan Manuel Sánchez Gordillo y de su troupe de jornaleros de cartón piedra (a veces actúan más como extras de cine que se mueven de acuerdo a un guión que como defensores románticos de ideas trasnochadas). Son muchos los episodios de la lucha de escaparate del ínclito alcalde de Marinaleda que guardo en la retina. Siempre tienen estás movilizaciones un punto añejo, un aroma a novecento, un olor a naftalina, una impronta de inadaptación a los cambios que se han vivido en esta comunidad autónoma. Las protestas que capitanea Sánchez Gordillo suenan ya a libro de historia, a peripecias del pasado, a auténtica antigualla.
Pero el imperturbable Che de la Sierra Sur de Sevilla no descansa, mantiene la misma táctica, los mismos métodos, las mismas excentricidades. Ayer hizo otra demostración acorde con su currículum: intentó cortar sin éxito las vías del AVE o la circunvalación SE-30 de Sevilla y, finalmente, tomó a las bravas la sede de Canal Sur Televisión. El caudillo jornalero no se conformó con su asalto al recinto, sino que exigió a la redacción de la cadena pública una entrevista. Exhibió su perfil más autoritario, su faceta más intransigente, una actitud más propia de los caciques, y se pasó por el forro la independencia de los profesionales de la tele autonómica y unos cuantos artículos de la Constitución.
Y de camino esta jornada de altercados públicos se saldó con diez detenidos, entre ellos Diego Cañamero, secretario general del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), y ocho policías heridos. Una nueva hazaña en el expediente de las huestes de la supuesta izquierda real, incorruptible y pacifista.
Creo que Sánchez Gordillo necesita estas algaradas para mantener movilizada y aglutinada a su tropa. Tienen más lectura en clave interna de la propia organización (CUT como ventanilla política dentro de IU y SAT en la vertiente sindical) que en dirección a las administraciones o a la sociedad. Es una simple cuestión de supervivencia, de mantenimiento de un liderazgo que se agota con ventilación artificial. El alcalde de Marinaleda es prácticamente una muestra de museo, un fósil de la política, un outsider sin hueco en la Andalucía del siglo XXI. Esa supuesta izquierda alternativa demanda aire fresco, un recambio, nuevos referentes. Ya no es tiempo de cafres.
Foto.- El País.
El globo de la gripe A
septiembre 6, 2009
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Desde el primer momento he pensado (y escrito en este blog) que la alarma social creada con el virus de la gripe A es exagerada, forzada, desmedida. Ya se vivió algo similar con la gripe aviar o con el mal de las vacas locas. El temor a lo desconocido y sus consecuencias dan pie a inflar un globo que, al cabo de unos meses, explota sin más explicaciones. Se ha creado una psicosis alimentada desde organismos internacionales de prestigio (por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud o el Centro Europeo del Control de Enfermedades) y convenientemente secundada por unos medios de comunicación ávidos de noticias, imprudentes en ocasiones y dados a espectacularizar la información.
Con la perspectiva que da el transcurrir del tiempo, ya sabemos que la gripe de temporada hace más estragos que los que se están imputando a la nueva cepa: en los países con invierno austral (que coincide con el verano en España) donde no han dispuesto de vacuna la gripe A ha dejado 1.796 fallecidos por esta causa hasta la fecha, cuando cualquier gripe estacional de las que pasamos todos los años deja sólo en España entre 1.500 y 3.000 muertos.
El 95% de los casos serán leves y se resolverán entre tres días y una semana como cualquier otra gripe. No serán tan graves los ataques del virus porque buena parte del personal sanitario no se va a vacunar para escaparse de la pandemia o eminentes epidemiólogos ponen el grito en el cielo por la ausencia de rigor y el pánico sembrado con no se sabe qué oscuras intenciones. Está suficientemente demostrado que la gripe A sólo es mortal con enfermos crónicos o aquéllos que padecen otra patología grave y se incluye también en este catálogo a las embarazadas y a los mayores (más por exceso de celo que por una amenaza real).
Existe una aprensión generalizada que roza el ridículo cuando se recomienda incluso no besarse, se extienden unos tics grotescos que son frutos de la sociedad espectacularizada en la que vivimos; cuando no tenemos, nos gusta inventarnos enemigos o temores de nuevo cuño. Me quedo con la opinión moderada de la Organización Médica Colegial: no minusvalorar la gripe A pero tampoco dramatizarla.
Una amiga, sanitaria de profesión y con una visión ideológica de la vida más estructuralista que yo, me hacía una reflexión a tener en cuenta en un e-mail titulado ‘Una gran mentira’:
“La pandemia de la gripe A es, en realidad, una cortina de humo para desmovilizar a los ciudadanos y para evitar que éstos hablen de los robos que cometen los bancos y de la crisis general que han provocado, así como de las soluciones vergonzosas que los gobiernos están adoptando para ayudarles. El caso de la gripe A es un caso que la historia analizará como el de una gigantesca manipulación mediática que termina en un gran negocio de las grandes empresas farmacéuticas y en la desmovilización social. Y eso, si no es en realidad una muestra más de terrorismo biológico generado exclusivamente para favorecer los intereses de los financieros y de los poderosos“.
Pues eso. Huele a chamusquina.
Por un puñado de votos
septiembre 5, 2009

Cada cual está en su derecho de organizar tantos rituales, aquelarres u orgías le vengan en gana. Como si quiere hacer una función o montar un circo cada día: ayer en la plaza de toros de Valencia, hoy en el coso madrileño de las Ventas y mañana en la Monumental de Barcelona o en la Maestranza de Sevilla. ¡Será por ruedos en España! ¡O por corridas! No se trata más que de gozar de suficientes recursos económicos y de contar con una extraordinaria capacidad de convocatoria. Y también de presentar un buen cartel, con toreros solventes.
Mariano Rajoy ha preparado como arranque del curso político una gira propia de las estrellas de la canción. Su romería de actos comenzó anoche en la ciudad del Turia, con una cena-mitin ante unas 2.000 personas para arropar, fundamentalmente, al presidente de los trajes de Milano. Este forzado y poco imaginativo cierre de filas desnuda la debilidad de homenajeado y pone de nuevo sobre la mesa los argumentos del escarnio. Francisco Camps ha estado durante años renovando por la cara su armario gracias a los regalos de una red corrupta (caso Gürtel, con más de cien imputados entre cargos del PP, empresarios y gente de mal vivir). Será delito o no, pero no cabe duda que Camps se ha beneficiado de su condición de hombre público para recibir importantes regalos. Esa mancha no hay acto de desagravio que la borre del imaginario colectivo.
Y no sólo se ha limitado a aceptar obsequios de dudoso origen y con sospechosas pretensiones, sino que ha mentido abiertamente a la ciudadanía. Dijo que la acusación de los trajes era falsa y el sumario judicial ha demostrado la realidad de los óbolos. Desde la tribuna, Camps, furioso como los animales acorralados, siguió anoche al dedillo el guión de campaña: “Yo quiero democracia, libertad, justicia, trabajo y sueños. Jueces y fiscales han de trabajar al servicio de todos. El PSOE intenta instalar un régimen de terror“. No es víctima de ninguna persecución, más bien es prófugo de unas disculpas públicas y de la asunción de sus responsabilidades políticas, a la espera de la resolución del recurso de la Fiscalía Anticorrupción por el archivo el caso. Tampoco se puede hablar de un ataque a Valencia, sí de una investigación judicial para acabar con los desmanes de una banda de presuntos delincuentes que campaban a sus anchas por la Generalitat.
El tema estrella de este tour del presidente del PP será, por tanto, la teoría de la conspiración. Una cortina de espeso humo que han lanzado los estrategas del primer partido de la oposición para tapar o, al menos, difuminar el gran escándalo que supone el caso Gürtel. Rajoy está dispuesto a tomar cualquier atajo, por inmoral que sea, con tal de conseguir llegar a la Moncloa en su tercer intento. Ya ha puesto a todos sus peones a trabajar en esa línea. Allá él: no parece serio ni edificante poner en entredicho los pilares del estado de derecho para desgastar al adversario y obtener (si es que lo consigue) un miserable puñado de votos. Esta maniobra es propia de un partido extremista o antisistema y no de uno que se arroga ser alternativa de gobierno. El PP cree haber pillado un buen bocado y no lo quiere soltar. La sociedad ya les pasará factura por esta irresponsabilidad.
Foto.- El País.
Vena represiva
septiembre 4, 2009
El PP muestra con demasiada facilidad su vena represiva, su paternalismo rancio, su ortodoxia decimonónica. Hace unas horas se han descolgado con una nueva ocurrencia estrafalaria: quieren restringir el acceso a las redes sociales de los menores de 14 años. Éstos son los mismos próceres que pretenden rebajar la edad penal a los 12 años. El titular de El País resume a la perfección esta soberana incoherencia, este descomunal dislate: Un preso de 12 años, pero sin Facebook.
Chirría este contrasentido y, sobre todo, el arrebato autoritario y populista que manifiesta el primer partido de la oposición al calor (nunca mejor dicho) de unos lamentables acontecimientos con víctimas adolescentes de por medio. La derecha plantea cambios legislativos en caliente, amparándose en el sufrimiento de las familias y la indignación social por unos episodios dolorosos. Acométase un debate sereno sobre la edad penal, sobre el control de los contenidos peligrosos que circulan por la red o sobre las garantías y salvaguardas de las nuevas formas de comunicación del siglo XXI… En definitiva, se hace necesario reflexionar sobre la educación (que no enseñanzas) que reciben nuestros jóvenes en todos los ámbitos.
Ahora bien, se me antoja desmedida y extemporánea la limitación de libertades, la toma de decisiones a la ligera agitando banderas trasnochadas, la imposición de la doctrina neocon como pensamiento único. La propuesta del PP no es sólo oportunista desde un punto de vista electoral, sino poco seria, demagógica y retrógrada. El modelo para proteger a los menores ha de ser algo más consistente: no se puede reducir a generar alarma y establecer prohibiciones legales, se ha de basar primordialmente en educar en valores y en promover el compromiso social. Pero al PP le gusta más la moralina, darse hipócritas golpes de pecho y recortar derechos. Cada uno es como es…
Preguntas
septiembre 3, 2009

Me asaltan una serie de cuestiones de asuntos de actualidad política ante las que me gustaría conocer la respuesta real, no la del argumentario al uso, de algunos dirigentes del Partido Popular de Andalucía:
1.- ¿Por qué ningún dirigente de la derecha critica los enchufes, que no son pocos, de familiares de algunos de sus insignes prebostes en instituciones y organismos mientras lanzan insidias y calumnias a sus adversarios?
2.- ¿Por qué ese afán de Javier Arenas de emular al PSOE de Andalucía convocando un acto en el Palacio de Deportes de Dos Hermanas (lugar tradicional de los actos central socialistas)? ¿Será por algún tipo de complejo? (Sería como si los aficionados del Sevilla fueran a celebrar sus títulos a la Plaza Nueva, enclave que escogen los seguidores del Betis para sus días de fiesta).
3.- ¿Por qué insiste el PP en la estrategia del no a todo? ¿No hay ningún lumbrera que alerte de los riesgos del catastrofismo perenne?
4.- ¿Por qué ese empeño de movilizar a los ayuntamientos contra la Junta cuando los alcaldes y alcaldesas del PP reconocen sotto voce que la Junta colabora y cumple?
5.- ¿Por qué mantienen esa actitud altanera y hostil contra la subida de impuestos a los que más tienen planteada el Gobierno de España cuando algunos ayuntamientos gobernados por el PP han aumentado de forma demencial las tasas del IBI, basura, impuesto de circulación o vados?
6.- ¿Por qué el PP hace un uso mezquino de la crisis sin importarle el sufrimiento y la preocupación de la ciudadanía?
Media docena de preguntas. Dejaré algunas más para otra ocasión… Ahora bien, esta bitácora queda abierta para que incremente la lista todo aquel(la) que quiera.
Los rebajas de Feijóo
septiembre 2, 2009
Galicia está que arde. Y no porque los incendios devasten la foresta rica y exuberante de esa comunidad autónoma. El aterrizaje abrupto de Alberto Núñez Feijóo como titular de la Xunta, embriagado con su mayoría absoluta in extremis, tiene la culpa. Ha entrado en el Palacio de Rajoy, que así se llama la sede de la presidencia gallega, como elefante en cacharrería. A estos liberales ortodoxos con piel de cordero se les acaba viendo el plumero más pronto que tarde. A las primeras de cambio ha tomado una serie de medidas que nos descubre el verdadero rostro del PP y acentúa las diferencias entre la forma de gobernar de la derecha y la izquierda.
Por poner un ejemplo revelador: Feijóo, uno de los nuevos valores neocons del PP de Mariano Rajoy, ha liquidado de un plumazo la gratuidad de los libros de texto para los escolares gallegos y, sin embargo, ha mantenido (y defendido con énfasis) las subvenciones a asociaciones y entidades vinculadas al Opus Dei. La oposición (PSdG-PSOE y BNG) ha clamado sin mucho éxito, mientras colectivos ciudadanos han levantado la voz y se están movilizando contra una medida injusta e insolidaria que cercena derechos conquistados. En tiempos de crisis, el Ejecutivo gallego asesta un duro golpes a las familias, especialmente a las que menos ingresos tienen, en un mal entendido ejercicio de ahorro, curiosamente en políticas sociales.
Sin embargo, el presidente gallego ha aumentado el número de altos cargos y puestos de confianza y ha renovado casi íntegramente la flota de coches oficiales haciendo trampa, mucha trampa (léelo en Público). Tiene poca o ninguna explicación el tajo infligido a unos derechos consolidados desde 2005 en esa autonomía por el bipartito presidido por el socialista Emilio Pérez Touriño. La gratuidad de los libros de texto es una política con timbre netamente progresista de la que Andalucía, de la mano de Manuel Chaves, fue pionera. Así se las gasta el PP, que nadie se llame a engaño con sus discursos rimbombantes y demagógicos. Con la derecha siempre llegan las rebajas de los servicios públicos y de los derechos ciudadanos.
Foto.- El País.
Cortinas
septiembre 1, 2009
Las cortinas se colocan para impedir que la luz entre de plano en las habitaciones. En política se emplean para distraer la atención, para ocultar algunas situaciones comprometidas, para hacer que la gente mire al dedo y no a la luna. El PP se ha enredado en una supuesta teoría de la conspiración en relación con unas falsas escuchas ilegales a dirigentes de esta organización política ordenadas por el Gobierno. Una excusa simplona para desviar los focos de la enorme escandalera por los casos de corrupción que salpican a dirigentes populares por toda España. Se ha lanzado con irresponsabilidad por parte de los barandas de la derecha una tupida cortina de humo que mina la profesionalidad y el prestigio de los fuerzas de seguridad del Estado y de la Justicia en su conjunto.
Lanzó la primera piedra María Dolores de Cospedal, varios insignes dirigentes del PP (Mariano Rajoy a la cabeza y también Javier Arenas o Cristóbal Montoro) la siguieron en la lapidación de los pilares del estado de derecho y, súbitamente, cuando calibraron el calado de su metedura de pata, se decretó la ley del silencio.
Esperanza Aguirre, la ínclita presidenta madrileña, levantó ayer la veda y se ha tirado con vehemencia por la pendiente de la frivolidad y el esperpento. Espe arropa a Cospe y sostiene también sin ninguna prueba que las escuchas ilegales existen y las promovió el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. E hizo unas declaraciones tan graves (imputa un delito) al más puro estilo Aguirre: entre risas, con enorme desahogo, con tono castizo (¿o quizá chulapo?) y con una manifiesta intención de dañar la imagen del adversario político.
Hoy, Cospe se envalentona con el apoyo de Espe a sus tesis y, sin embargo, Espe matiza sus palabras y blande que no dijo lo que todo el mundo ha oído. Una situación de comedia de enredo. Y encima se enzarzan con una chusca acusación contra su rivales políticos dirigentes de un partido que sí que se han espiado entre ellos en Madrid. Más allá del ruido, lo importante son las nueces, frutos de la corrupción cuyos tentáculos alcanzan al PP. Ése es el meollo de la cuestión, lo demás son maniobras de distracción.




