Puños y brazos en alto

septiembre 8, 2009

Rodiezmo

Hoy viene como anillo al dedo una célebre cita de Groucho Marx: “Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente”. Dicho de una manera menos transgresora o más educada, es recomendable permanecer con la boca cerrada si nuestras palabras no mejoran el silencio (me recuerda a una letra de Manolo García). Mariano Rajoy tuvo ayer una oportunidad de oro para contener su verborrea insultante, para comerse sus insidiosas opiniones, para mantener el pico clausurado.

El presidente del Partido Popular tuvo la osadía de comparar con el saludo fascista el puño alzado habitual en los actos de los partidos y sindicatos de izquierda. Es la reacción estúpida y chocarrera de Rajoy a la foto del acto de José Luis Rodríguez Zapatero en Rodiezmo (León), organizado anualmente por SOMA-UGT. En la imagen, además de Zapatero, están Alfonso Guerra (en ésta de El País no) y dos nuevos valores del socialismo español, Leire Pajín y Bibiana Aído, con el puño en alto. Rajoy se preguntó qué pasaría si apareciera alguien con el gesto facha del brazo extendido.

A Mariano le ha traicionado el subsconsciente. A la derecha española le avergüenza su pasado, le abochorna los símbolos y los emblemas de sus predecesores, se les pone la cara colorá cuando se releen los libros de historia y se topan con tanta injusticia, tanta atrocidad, tanta sinrazón. Tienen mucho que callar, muchas barbaridades que restañar y que no se pueden olvidar. Quizá por eso no le gusta la ley de recuperación de la memoria histórica. En cambio, la izquierda española siempre ha defendido la libertad y la democracia.

Pese a ese rubor que les produce el legado de sus antepasados, tanto que algunos intentan reescribir la historia por encargo y sin rigor científico, siempre surgen derechones bravucones por doquier. En Granada uno de estos valentones ha defendido sin complejos el mantenimiento de una estatua de José Antonio Primo de Rivera. Sus argumentos recuperan el tufo a los tiempos oscuros. El presidente del PP granadino, Sebastián Pérez, considera la retirada un acto “talibán progre”. Cumplir la ley resulta ahora un acto subversivo. En La Coruña se han retirado los símbolos franquistas sin el apoyo del PP. Vivir para ver y oír… tonterías.

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