Cerco a Camps

Julio 7, 2009

Francisco Camps está como un atún en una almadraba. Se encuentra a punto de ser pescado por la justicia, en un tris de ser sentado en el banquillo. El cerco se estrecha después de meses de investigación judicial. El magistrado ve indicios racionales claros de un posible delito de cohecho. El presidente de Valencia recibió trajes gratis total por parte de una red corrupta que conseguía contratos públicos a mansalva. Según el magistrado, Camps (o El curita como es bautizado por otros imputados en las cintas grabadas por orden judicial) no ha demostrado que pagara las prendas; en cambio, sí hay evidencias documentales de que fueron abonados por uno de los integrantes de la trama Gurtel. 

Se esfuman las coartadas del presidente valenciano, que camina hacia el despeñadero mientras que en la sede nacional de su partido ya se ha instalado la preocupación, la ansiedad, los nervios y los suspiros, aunque de puertas hacia fuera se haya producido un forzado y poco sincero cierre de filas. Mariano Rajoy está en un callejón sin salida emparedado por Camps y el presunto trinconeo del tesorero nacional, Luis Bárcenas.

El jefe de la oposición, siempre tan Don Tancredo, continúa sin mover un músculo y esperando que el tiempo borre el problema. Es la hora de exigir la asunción de responsabilidades políticas, ya no le queda más margen de maniobra, de sostener el tiempo el compás de espera. Quedaría bien que el PP que pide dimisiones por todo, algunas con argumentos irrisorios, sea capaz de conjugar este verbo para sí mismo. Sería un buen ejemplo de higiene democrática y una noticia bienvenida por la ciudadanía. No siempre se puede hacer uno trajes a la medida.

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