Mi cita sabatina
marzo 28, 2009

Como todos los sábados devoro con delectación el artículo de Luis García Montero en el cuadernillo de ‘Andalucía’ de El País. A menudo, mas no siempre, comparto los argumentos. Así de quisquillosos somos las gentes de izquierdas… Nos encastillamos en un debate por un simple punto y coma. Ahora bien, trascendiendo incluso el singular y magistral ropaje estético, me gusta saborear la honestidad, la coherencia y la sensibilidad de sus textos. Y también la carga de tolerancia y la humildad a la hora defender una idea particular que no pretende ser convertida en teoría general. Me declaro un ferviente seguidor de un autor que no pontifica, que simplemente tiene la rara habilidad de mostrar con discreción su forma de ver el mundo… Sin admoniciones ni exabruptos.
El artículo de hoy de LGM (La felicidad, ja, ja, ja) es de lectura obligatoria. Suscribo la entrega desde la primera a la última letra. Y rescato este párrafo genial para los que nos declaramos agnósticos:
“Hay cosas que, desde luego, no tienen casi remedio. Resulta muy desagradable tener que morirse y acabar las ilusiones de la existencia humana sumergidos en una caldera del infierno. Ese es un final terrible, una tragedia sufrida por los pobres desgraciados que vamos a condenarnos. Los que no tenemos la suerte de vivir con fe, soportamos un estado de absoluta desnudez, no porque seamos viciosos o mantengamos la inocencia de Adán, sino porque carecemos de la inmortalidad que otorga el cielo a sus hijos preferidos. De esa suerte feroz, nos consuelan algunas pequeñísimas contrapartidas“.
Quedan siete días para la próxima entrega. Ya en más de una ocasión he manifestado en este blog mi admiración hacia la producción poética de Luis. Versos de la vida.


marzo 28, 2009 a las 6:45 pm
Pero creéis que somos tan idiotas???????? Qué cara más dura tenéis!