El ejemplo de Bermejo
febrero 23, 2009

Podemos discutir si el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, estaba obligado o no a dimitir. O incluso si lo ha hecho demasiado tarde. En este país en que nadie cesa de manera voluntaria la renuncia presentada hoy por Bermejo le honra. Asume responsabilidades políticas por un asunto menor (más que menor, ínfimo) que alguna prensa incendiaria ha intentado poner en el mismo plano que el gravísimo escándalo de corrupción que acosa al PP de acuerdo con la instrucción que sigue el juez Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional, una trama que, por lo que se conoce, tiene ramificaciones que presuntamente llegan a varias autonomías y a la sede nacional del Partido Popular.
Se va un ministro para evitar que la derecha y los poderes mediáticos que la sustentan (o que le dan oxígeno ante la falta de liderazgo interno) sigan distrayendo a la gente con un minúsculo error o una inoportuna coincidencia, como fue aceptar la invitación a una cacería a la que también acudieron Garzón y el jefe de la Policía Judicial en pleno estallido público de la red de supuesto nepotismo en la órbita del Partido Popular.
Y para enjuiciar la renuncia del ya ex titular de Justicia el PP manda a uno que tiene mucho que callar, Federico Trillo, de cuya etapa al frente de Ministerio de Defensa se guarda el triste recuerdo del accidente del Yak-42, que costó la vida a 62 militares, un incidente luctuoso por el que no asumió responsabilidades políticas y ni siquiera pidió perdón a los familiares de las víctimas, principalmente, ni a la opinión pública en general. ¿Y Trillo quiere dar lecciones de competencia y decencia política? He sentido vergüenza ajena viéndolo hacer leña del árbol caído. ¿Dónde ha dejado el pudor democrático?
Se va Bermejo con una trayectoria polémica pero valiente, con una gestión con éxitos y algunos lunares, como cualquier humano. Ahora bien, se va con dignidad, para impedir que determinados próceres del desahogo y de la ley del ancho del embudo sigan haciendo daño a un proyecto que está transformando España. Ha puesto el listón muy alto, un ejemplo que no se sigue en las filas del PP ni de lejos. Se puede ofrecer una lista interminable, pero no es cuestión de incurrir torpemente en el ‘y tú más’.
Ya no está el hasta hoy titular de Justicia, algunos medios ya no tienen excusas para informar con veracidad y cumpliendo su función social de la podredumbre que, al parecer, rodea al principal partido de la oposición. Ya no valen más coartadas falsas ni estrategias de distracción. El campo está allanado para el periodismo honesto.
Foto: Efe.

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