Corrupción
febrero 10, 2009

Ningún partido político está exento de contar en sus filas con algún aprovechado, con el arribista de turno. No valen golpes de pecho ni soflamas grandilocuentes sobre la incompatibilidad de determinadas siglas con la corrupción. Ésta no conoce fronteras ni ideologías. Lo siento, Javier (Arenas), la vida es así de dura y las hemerotecas, como ya he señalado alguna vez, verdaderos templos de las contradicciones, para todos sin excepción. Ante estos episodios lamentables, que tiran por tierra la labor abnegada de la inmensa mayoría de los cargos políticos, sólo queda una actuación rápida y contundente para sacar a las manzanas podridas del canasto y el respeto al trabajo del poder judicial.
Hay que ver lo gallita que salió el domingo a los ruedos María Dolores de Cospedal, la número dos del PP, atacando a tirios y troyanos, despotricando de magistrados, fiscales y fuerzas de seguridad, echando la culpa al empedrado (es decir, al PSOE) de la trama de corrupción en los aledaños de su partido destapada en Madrid por el juez Baltasar Garzón. Veinticuatro horas después, la investigación y su jefe, Mariano Rajoy, la dejaban en una posición que bordea el más estruendoso de los ridículos. La trama corrupta se ha cobrado ya tres piezas políticas (un consejero del Gobierno de Esperanza Aguirre, un alcalde y un gerente de un mercado) y ha obligado al pausado Rajoy a tomar cartas en el asunto anunciando, por la vía de urgencia, expedientes disciplinarios para todos los militantes de su partido imputados en este caso turbio y pestilente que parte de Madrid y que extiende sus tentáculos, entre otros lugares, a la Comunidad Valenciana y algunos municipios gobernados por el PP en Andalucía.
La prensa de hoy no deja lugar a dudas de la gravedad la trama urdida al calor del ahora primer partido de la oposición y de las consecuencias políticas del patinazo. El País titula en su primera página de la sección de España que “Aguirre sacrifica a dos altos cargos de Madrid ante el alud de sospechas”, mientras que El Mundo, en su línea habitual de protección a la presidenta de Madrid en el editorial, no podía ocultar en su portada: “Aguirre corta tres cabezas por la trama de corrupción”. No sé si Cospedal tendrá algo que decir a estas informaciones periodísticas.
O si le molestan a la secretaria general del PP las últimas noticias que salen a borbotones por los teletipos de agencia y las ediciones digitales de medios. Garzón ha imputado de los delitos de blanqueo de capitales, defraudación fiscal, cohecho y tráfico de influencias a otras 34 personas relacionadas con estructura presuntamente liderada por el empresario Francisco Correa, entre los que se encuentran el hasta ahora alcalde de Boadilla del Monte, Arturo González Panero, y el ex regidor de Majadahonda Guillermo Ortega, ambos pertenecientes al PP.
Parece que el culebrón va para largo, como el del espionaje en la Comunidad de Madrid. El País abre edición con informes caligráficos que certifican los seguimientos a dos altos cargos del PP y concluye que los espías son empleados de Aguirre, personal bajo las órdenes del director del Área de Seguridad. ¡Vaya tomatazo!
Tranquilos, compañeros, algún día escampará.
Foto: El País. Cospedal, Rajoy y Aguirre.


febrero 10, 2009 a las 5:06 pm
Realmente patético todo este asunto…
P.D.Eluana asistió ayer a su último acto de libertad, de dignidad. Les ganó la batalla.
Descanse en paz.
Nota de MAV.- Tremendo valor del padre. Se ha enfrentado a un Gobierno carca y al inmenso poder del Vaticano.