La espera
enero 9, 2009

El segundero avanza parsimonioso,
con su ritmo simétrico,
sin inmutarse, sin prisas,
dando una vuelta a la esfera
con cada sesenta impulsos,
no acelera, ni se precipita,
se mueve con precisión,
con un compás uniforme,
con la cadencia justa,
ni más raudo ni menos.
El tiempo no es moldeable,
no se puede amasar,
ni trabajar en el torno,
ni comprimir a nuestro antojo,
se nos escapa entre los dedos
como la arena de la playa,
es resbaladizo como un pez,
no se deja atrapar,
se escabulle de las ataduras.
Las manecillas avanzan sin parar
e irremisiblemente ponen
las cosas en su sitio.
El curso de la vida suele,
a veces, llevarte al puerto deseado,
en una pirueta del destino.
Es cuestión de esperar,
de ahormar la paciencia,
de cultivar esperanzas,
de perseverar sin desasosiego,
de saber aguardar
sin ansiedad ni agobios
ese momento anhelado.
El tiempo, a menudo,
te hace justicia.


enero 9, 2009 a las 4:14 pm
Cuando escribas poesía de otros autores, deberías de tener más en cuenta a tu ilustre paisano moguereño. Dicen de él que no es tan popular como Lorca ni tan proscrito como Cernuda. No es tan rojo como Albertí ni tan atronador como Rubén Darío, pero quizás sea eso y mucho más. Desde luego, mucho más que una versión colorista de “Platero y yo”.
Juan Ramón le cantó al Sur poético, el amante de Moguer, de Sevilla…
Nota de MAV.- He publicado en mi blog poemas de JRJ, al menos, en agosto y noviembre pasados. Los últimos que has visto son míos. Valoro y saboreo la obra de mediopaisano moguereño.
enero 9, 2009 a las 4:53 pm
Ya sé que éstos últimos son tuyos.
Tan sólo he visto un post, creo que fue en agosto de un poema, por cierto, precioso.
Noto susceptibilidades…
Nota de MAV.- Sin ninguna susceptibilidad. Te lo garantizo.