Peter Pan
Diciembre 4, 2008
De vez en cuando aflora ese Peter Pan que todos llevamos dentro. Todos sin excepción (¿es sólo un comportamiento masculino?). Algunos no lo pueden disimular, salta a la vista; otros llevan ese atributo oculto entre la responsabilidad y la experiencia. Pertenezco sin remisión al primer grupo. Y no tanto porque me resista a envejecer, no se puede hacer nada para frenar el reloj. Más bien porque no soporto encarar el día a día desde posiciones adustas, desde la madurez revestida de languidez y desaliento. Defiendo la alegría y el desparpajo en mi forma de actuar, prefiero zafarme del corsé de las convenciones y de lo que establece el manual de las rancias costumbres. Me siento un inconformista que se niega a pasar por el aro del domador de lo socialmente correcto. Y todo este rollo porque ayer me topé con el videoclip de la canción Peter Pan de El canto del loco (no puedo importar el original, sólo es posible por petición). La letra sostiene una idea contraria a la mía: la calma hallada tras despojarse del síndrome. Creo que no sobra nunca un poco de pimienta en la vida.