Vaticano medieval

Diciembre 2, 2008

A vueltas con el stablisment de las sotanas. No ha pasado ni una semana y me veo impelido a censurar a la Santa Sede, ese rebaño de purpurados que intentan (sin mucho éxito) hacernos pasar por su aro retrógrado y reaccionario. Hace unas fechas esos personajes que viven y conspiran en el estado más pequeño del mundo perdonaban una chiquillada de John Lennon: el músico osó a afirmar que The Beatles eran más famosos que Jesucristo y la curia ha mantenido a los cuatro de Liverpool en el purgatorio de los proscritos durante cuarenta años. Un pequeño gesto a valorar, eso sí, perdón con mucho retardo, así obra la Iglesia, con excesiva lentitud de reflejos, de espaldas al mundo y a la realidad. Una de cal y miles de arena. Era demasiado aperturismo para unas mentes tan cerradas y obtusas. Ahora, el Vaticano se opone a una propuesta de Francia, en nombre de la Unión Europea, para despenalizar la homosexualidad. En la actualidad, en 91 países (con diferentes confesiones religiosas) se persigue a gays y lesbianas con castigos que van desde la privación de la libertad hasta la pena de muerte en ochos países islámicos. Ante este dato estremecedor, espeluznante, los encargados de velar por la palabra de Dios se esconden en argumentos rocambolescos y rancios. Dice el representante de la Santa Sede ante la ONU que se crearían “nuevas e implacables discriminaciones”. ¡Qué error! ¡Qué horror! Los que sufren discriminación son aquellas personas que no pueden ejercer su libertad de orientación sexual y si lo hacen, en determinados países sufren graves consecuencias. La Iglesia, en sintonía con la irracionalidad de las naciones que mantienen esa prohibición, se equivoca intentando imponer criterios morales a la libertad individual y los derechos civiles e ignorando pasajes de sus Evangelios. Comprensión y tolerancia que Roma sí ha derrochado con esos abominables sacerdotes y obispos acusados de pederastia y abusos sexuales a niños. La iniciativa sólo pretende pedir a los estados y a los organismos internacionales el respeto de los derechos humanos y el reconocimiento de nuevas categorías de personas protegidas. El Vaticano se cierra en banda. Sigue varado en la Edad Media. ¡Benedicto, que estamos en el siglo XXI!

Foto: Un homosexual de la ciudad de Al Baha, en el sur de Arabia Saudí, sentenciado por su orientación sexual a recibir 7.000 latigazos. El castigo se administra en varios días, de una vez supondría la muerte.