Esperanza
Mayo 15, 2008
Hay imágenes que valen más que ríos de palabras. La visión de Estado demostrada por los líderes de todas las formaciones políticas en el Congreso de los Diputados tras el último atentado de ETA en la casa cuartel de Legutiano (Álava) nos hace concebir esperanzas. El acuerdo de todos, incluidos los agentes socioeconómicos, en torno a un comunicado de repulsa es una gratísima noticia. Nuestra fuerza ante el terrorismo es la unidad, la unión firme y comprometida de todas y todos los demócratas frente a los asesinos.
Merece una mención el gesto del PP y de Mariano Rajoy. De mayor relevancia, si cabe, después de que en la pasada legislatura desde los bancos de la oposición se utilizó la política antiterrorista como arma arrojadiza contra el Gobierno. Las diferencias de los demócratas en esta materia se han de resolver en privado. Si se airean las disputas en público, se cae en el juego de los intolerantes.
No cabe duda que la moderación demostrada ayer por Rajoy escenifica a la perfección el cambio de rumbo que quiere imprimir a su formación. Me decía ayer un colega del partido de la gaviota que la única forma de ganar las elecciones es centrarse y abrirse a la colaboración con los nacionalistas. Tiene toda la razón. Así lo hizo Aznar en sus primeros cuatro años y amasó una mayoría absoluta en los siguientes comicios.
Concluyo: el terrorismo tiene que estar al margen de la confrontación política. Así ganamos todos.
