Besos

Mayo 11, 2008

Me gusta besar. ¿Y a quién no? Lo que no sabía es que, además del placer, tan íntimo ejercicio reporta beneficios terapéuticos. El III Congreso Andaluz de la Sociedad Española de Atención Primaria (Semergen), que ha reunido en Granada a más de cuatrocientos médicos, ha certificado lo saludable de este acto de comunicación para quien lo practica.

Los efectos que produce el beso van más allá de los sentimientos, el afecto o la relación social. Con cada ósculo se consumen doce calorías y se mueven hasta 36 músculos del rostro, en el cerebro se activan una serie de zonas y también se ponen en marcha tres hormonas (la oxitocina, la dopamina y la endorfina).

El beso infantil favorece los sistemas de protección frente a al estrés de la vida. Según el presidente del Congreso, el doctor Juan Sergio Fernández, estas reacciones pueden ayudar a calmar dolores físicos actuando como analgésicos naturales.

Casi todos los días y casi todas las personas besamos, aunque casi nunca pensamos en sus motivos, maneras y consecuencias. Jesús de la Gándara, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital General Yagüe de Burgos, que pronunció la conferencia ‘La química del amor y el lenguaje del beso’, considera que “algo han de tener” los labios, esa mínima parte de piel especializada, si le hemos confiado buena parte de nuestra relación con los demás.

Coincido con estos facultativos: nadie duda de que nuestra felicidad, en gran medida, depende de la cantidad de besos que nos dan o damos. Así que a besarse sin límites. Que no nos pueda ni la timidez ni la pereza. “Que lo bueno y lo que importa está en los besos. Y eso es lo que quiero, BESOS…”.