Regresa Il Cavaliere

Abril 16, 2008

Tras su incontestable triunfo en las elecciones italiana, Silvio Berlusconi se muestra exultante, avasallador, incontinente y un tanto fanfarrón. Como siempre. Il Cavaliere regresa en estado puro. No ha aprendido nada en su paso por la oposición. Las palabras humildad y prudencia no aparecen en su diccionario. Dice que ha ganado porque es joven y ya acumula 71 años en sus espaldas. Más que nunca la juventud es un estado del alma.

Su visión de la política combina espectáculo, libre albedrío, la adaptación de las reglas del juego a sus intereses y desprecio al diferente. No pone paños calientes, no sabe lo que es la diplomacia, no se priva de nada, no se corta un pelo.

El pueblo italiano ha expresado su opinión nítidamente. Ha depositado su confianza en el magnate milanés, dueño del Milán y de la mayoría de las cadenas de televisión transalpinas. Las decenas de causas judiciales en las que Berlusconi está inmerso no han sido ningún obstáculo para este apoyo mayoritario. La gente vota lo que la de la gana. Está más que demostrado. Así lo hizo durante años en Marbella a un equipo municipal presidido por el GIL cuya gestión estaba marcada por la corrupción.

Berlusconi vuelve a presidir uno de los estados miembros del G-8 con recetas muy de derechas: ajuste económico, cierre de las fronteras y expulsión de inmigrantes sin papeles, discurso misógino y populista y críticas inadmisibles en democracia a la oposición y a la libertad de expresión (“viviríamos mejor sin prensa y sin izquierda”). No en vano hará coalición con dos partidos de línea dura: la filofascista Alianza Nacional y la secesionista Liga Norte.

La última gracieta de Il Cavaliere se ha referido al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, al que califica de una persona simpática. Para Berlusconi, el ejecutivo español, en el que hay más mujeres que hombres, es demasiado rosa (haz click). Y considera que por este motivo tendrá muchos problemas, pero claro, señala, Zapatero se lo ha buscado. Esta apuesta por la igualdad sería impensable en su país porque “hay una prevalencia de hombres y no es fácil hallar mujeres protagonistas para la actividad de Gobierno”.

Il Cavaliere tiene el tono del típico machote latino. Su paternalismo es de otra época y supone un insulto a millones de mujeres italianas (y de todo el mundo). Machismo sin complejos. Sus votantes lo han elegido. No les arriendo las ganancias.