Sin complejos
Febrero 5, 2008
El PP está haciendo unas candidaturas que chirrian como una puerta vieja. No tenían suficiente con fichar a Manuel Pizarro, hombre sin complejos donde los haya, que siguen incorporando a algunos especímenes intolerantes y de dudosa catadura democrática.
El oligarca financiero, que se despidió de Endesa con un modesto finiquito de 15 millones de euros, dispara a todo lo que se mueve: a Andalucía (“Yo quiero que la gente de Andalucía se ponga a trabajar”), a Cataluña (“Mejor una endesa alemana que catalana”), a Sonsoles Espinosa, esposa de Zapatero (“Le compararía la voz a su señora, que canta en un coro)… Nos dará muchos más días de gloria.
Otro fichaje pinturero del PP para estas elecciones es el de Dimas Cuevas como candidato al Senado por Albacete. Más madera. Este periodista manchego colecciona un largo rosario de pasadas dialécticas homófobas y machistas. Un reaccionario de tomo y lomo aunque hoy haya intentado restarle trascendencia al tono despectivo e hiriente de sus escritos. Hasta el propio PP se ha visto obligado a pedir disculpas por veinticinco años de agresiones y chistes de mal gusto como éstos:
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“Las bodas de lesbianas tendrán que incluir diversas variadades de tortilla y de postre, bollitos con nata”.
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“Los convites para homosexuales será a base de quimbos, perritos calientes y plátanos”.
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“La paridad es una parida”.
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“[Si la palmo] prohíbo que den a mis chiquillos en adopción a un matrimonio de gays, de lesbianas o mediopensionistas. Sólo falta que los traigamos al mundo, los criemos y los eduquemos, para que luego acaben los pobres rodeados de cualquier cosa”.
Son algunas perlas, hay muchas más. Es un pasado para ponerse colorao. Rajoy ni se inmuta y lo mantiene en la lista. Escandaloso, como mínimo. ¿No hay ningún obispo que salga en defensa de estos hijos de Dios zaheridos por Dimas? Y éste no es el buen ladrón.
El PP remolonea con los debates
Febrero 5, 2008
Resulta curioso que el aspirante no quiere pelear. ¿Se imaginan que un boxeador que ansía destronar el campeón de los pesos pesados buscara excusas para no subirse al ring?
Eso es lo que está pasando con los debates electorales en España y en Andalucía. Los que están en el Gobierno proponen y los que están en la oposición se hacen los remolones, ponen todo tipo de pegas, se escudan en las excusas más peregrinas. Posiblemente, porque piensen que su electorado ya esta movilizado y los debates puedan estimular a los votantes de izquierdas.
Al PP no le gusta los debates. Les da alergia. Desde 1993 no confrontan los candidatos a la Moncloa, desde aquella eliminatoria a dos partidos que ganó con holgura Felipe González en la vuelta tras un mal resultado en la ida. Ni en 1996 ni en 2000 ni en 2004 aceptaron medir las propuestas en un plató televisivo. En 2008, ha tomado la iniciativa Zapatero y ha retado a su antogonista Rajoy a un duelo dialéctico con las cámaras de por medio.
En Andalucía, un tanto de lo mismo. También Chaves ha emplazado en las ondas al eterno aspirante Arenas, con la diferencia de que en esta comunidad sí han venido organizando debates a cuatro desde 1996 en RTVA. De este recorrido histórico se deduce que sólo se debate, si es que finalmente el PP acepta, cuando gobiernan los socialistas.
Rajoy y Arenas rechazan la televisión pública, la televisión de todos, el foro natural donde dirimir el cara a cara entre las dos formaciones que tienen opciones de formar gobierno. Tras esa negativa subyace una estrategia de descrédito de los medios públicos.
En los años de Aznar, de la mano del propagandista condenado Alfredo Urdaci, los manosearon tanto, los manipularon tanto, los mancillaron tanto, hasta dejarlos en el pozo oscuro de la nula credibilidad y de la quiebra económica. Entonces hundieron a RTVE de tanto usarla y ahora, cuando la nueva corporación saneada y desgubernamentalizada empieza a remontar el vuelo, la estigmatizan y la desprestigian con el argumento de que no se dan las condiciones mínimas de neutralidad e imparcialidad. ¡Menuda ofensa a los profesionales de los medios públicos! O conmigo o contra mí, sostiene la derecha.
No es entendible que no se quiera debatir ni en la pública ni el rechazo a una señal institucional a la que se puedan enganchar todas las cadenas que así lo deseen. Está última es la opción más abierta, más plural, más transparente, menos excluyente. El PP se aferra a sus compromisos con Antena 3 y Tele 5. Habrá que pensar que tienen estudios del perfil de las audiencias que les anima a no bajarse del burro.
En Andalucía están a verlas venir. El PP no sabe no contesta. Se mantienen a la espera del eventual acuerdo en Madrid. Los socialistas están sin noticias de (Gurb) Sanz, que da largas cambiadas mientras no haya nada firme a escala nacional.
El PSOE de Andalucía le propone dos encuentros en la cadena pública andaluza: un cara a cara y un debate a cuatro (ya fijado para el 26 de febrero en Canal Sur). El PP plantea dos cara a cara en la privada. ¿En qué privada? En Andalucía no hay cadenas autonómicas privadas. Entonces, blanco y en botella. La única y mejor opción es la RTVA: es la cadena de Andalucía, en la televisión más vista en la comunidad autónoma, cuenta con excelentes profesionales y ha venido acogiendo debates en las anteriores elecciones.